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viernes, 6 de septiembre de 2013

Casal San José Manyanet de Tremp


La casa donde nació José Manyanet está en el centro de Tremp (La Seu d´Urgell, España), en la calle Peresall, número 6. Hoy es un centro de oración y reflexión sobre la vida y la obra de San José Manyanet, cuyo nombre es Casal Manyanet.
















José Manyanet y Vives es también conocido como el apóstol-profeta de la Sagrada Familia, Jesús, María y José, y de las familias por su misión emprendida durante la segunda mitad del siglo XIX, sin embargo, su espiritualidad y carisma no mira al pasado sino que se propone como inspiración y guía para todas las familias.


PLANTAS DEL CASAL Y
DISTRIBUCIÓN DE LAS SALAS






















Para conocer y enseñar el mensaje hay que conocer primero a la persona. En este sentido, el Casal José Manyanet se ofrece a todos aquellos interesados en familiarizarse con la vida y obra del Fundador de los Hijos de la Sagrada Familia y las Misioneras Hijas de la Sagrada Familia de Nazaret.

















El Casal San José Manyanet tiene salas en donde se puede seguir el desarrollo misionero de los Hijos de la Sagrada Familia y las Misioneras de la Sagrada Familia de Nazaret. El trabajo educativo de los religiosos y religiosas entre los niños y jóvenes siempre ha estado presente en la historia de ambas congregaciones. Un recorrido por los colegios, parroquias, centros de espiritualidad, ONGs, santuarios..., atendidos por los hijos e hijas de san José Manyanet nos ofrece una visión dinámica e inspiradora de la espiritualidad y carisma de los dos institutos religiosos.
























El fundador de los Hijos de la Sagrada Familia y las Misioneras de la Sagrada Familia de Nazaret expuso su pensamiento y espiritualidad a través de libros, artículos, cartas, que nos muestran el lado más reflexivo e íntimo de su sacedocio. Estas obras, algunas de las cuales se conserva el manuscrito, están a la vista del público.
















La obra de san José Manyanet está ligada a la de don José María Bocabella y Antonio Gaudí a través de una de las más grandes expresiones arquitectónicas, espiritual y religiosa, de la humanidad: el Templo de la Sagrada Familia. El Casal Manyanet exhibe en sus vitrinas documentación original que nos ayuda a comprender y valorar con rigor histórico los orígenes del templo.











miércoles, 4 de septiembre de 2013

La Iglesia es la familia de familias, por Mons. Joan E. Vives, obispo de Urgel

Hoy le pedimos a san José Manyanet que interceda por todos los hijos de Tremp, especialmente por todo el pueblo catalán, que él amaba tanto, y para el cual quiso levantar el Templo expiatorio de la Sagrada Familia en la capital, Barcelona (...)

Pidamos también por el presbiterio de nuestra diócesis, que sepamos imitar la apostolicidad tan bella, los ojos abiertos que tuvo san José Manyanet, quien cerca de su obispo, muy unido siempre a él, el obispo Caixal, a quien tanto amó, descubrió las nuevas necesidades que tenía el mundo familiar en aquella primera ruptura de la emigración del mundo rural a la ciudad.

Era una gran crisis a causa de la industrialización, cuando los niños, apenas a los 8 o 9 años, ya empezaban a trabajar... Pues bien, precisamente en este mundo tan duro, en aquel primer capitalismo sin entrañas, Manyanet inicia su obra apostólica —precisamente está enterrado en uno de los barrios más comprometidos con la industrialización de Barcelona, Sant Andreu de Palomar, en la parroquia, antes Jesús, María y José, y que ahora lleva su nombre de Sant Josep Manyanet—, y desde allí irradió amor al mundo obrero, a la familia trabajadora, a las gentes que necesitaban calor, cariño y cultura.

Hoy el mundo obrero tiene un rostro nuevo de emigrante, un aspecto de muchos colores, probablemente de otras religiones y confesiones, y lastimosamente de una carencia de educación religiosa en muchos casos. Que aquel amor que san José Manyanet tuvo por la gente sencilla y trabajadora siga vivo hoy en la Iglesia diocesana de Urgel, en las iglesias que hacen camino en Cataluña, y en la Iglesia universal (...)

Y también el campo pastoral que san José Manyanet vivió más, que trabajó más, en el que sembró más, que continue siendo un objetivo prioritario, la familia, la pastoral familiar (...) La familia es el lugar prioritario de la formación de la persona y de la sociedad, la cuna de la vida y del amor, y de aquí se podrá ir aprendiendo el amor, la fidelidad, la necesidad de corresponder (...)

Una iglesia hecha de familias. A mí me gusta mucho la expresión de Juan Pablo II durante el Sínodo de África: “La Iglesia es la familia de familias”. La familia como iglesia doméstica, así la definía el Concilio Vaticano II. Así como una visión de la iglesia universal formada por familias, como las iglesias diocesanas, a través de las cuales subsiste y actúa la Iglesia una, santa, católica y apostólica.

Texto extraído de la homilía del obispo de Urgel, Mons. Joan E. Vives durante la misa de acción de gracias en Tremp por la canonización de José Manyanet (Roma 2004).

Fuente: José Manyanet Santo. Memoria de la canonización. Barcelona 2006.

Obras Completas: Primer volumen, por Julio González, S.F.

"El padre Manyanet, hoy más conocido por sus obras y actividades que por su pensamiento y espiritualidad, aparece ya a través de este primer volumen como un hombre providencial que, ya en la segunda mitad del siglo XIX, sintió como prioritaria la pastoral familiar", Joan-Enric Vives Sicilia, Obispo de Urgel, p. 22 de la Presentación.

"Los grandes hombres de la Iglesia, y Manyanet fue uno de ellos, tienen la virtud de que, a pesar de ser hijos de su tierra y de su tiempo y estar condicionados por las circunstancias de su época, poseen una fuerza interior -un carisma o don especial del espíritu-, que prolonga en el tiempo la validez de su magisterio y misión. El secreto de esta fuerza que late en las obras de san José Manyanet es el prolongado cultivo de su vida interior y la experiencia contemplativa del misterio de Nazaret. 'Por lo que se refiere a su santidad -dice el papa Juan Pablo II en el breve de su beatificación-, hay que afirmar que ella tiene su origen en la Sagrada Familia (25 noviembre 1984). " (Ib.)

Nuevas aportaciones

Este primer volumen nos ofrece una mejor visión de la personalidad, el carácter y el modo como José Manyanet manejó las tensiones y los conflictos que afectan al fundador. Son muy ilustrativas las cartas en donde se recogen las dificultades que tuvo el padre Manyanet para atender los beneficios y su voluntad de renunciar a ellos si eso es lo que se le pide (p. 196-205).

También aporta nueva información la sección que presenta la "multiple actividad sacerdotal" del padre Manyanet al servicio de la diócesis de Urgel. El obispo de Urgel, José Caixal, nunca "se aburrió" en el palacio episcopal.

La situación política y los problemas con las parroquias del Valle de Aran mantuvieron al obispo y a sus ayudantes muchas veces en vilo. Ocasionalmente la salud del prelado se resentía en medio de las tribulaciones y el sacerdote José Manyanet era la persona de confianza más cercana al obispo.

Las cartas a la reina, al nuncio del Papa, de finales de la década de 1850 y primera mitad de la década de 1860, muestran una situación de inestabilidad y conflicto que el padre Manyanet vivió junto a su obispo (pp. 209-429).

Muy interesante y nueva es la sección donde descubrimos algunos pormenores de la relación del sacerdote Manyanet, entonces secretario del obispo Caixal, con algunos sacerdotes de la diócesis que estaban pasando por penas y amenazas. Manyanet no dudó en enviar a su hermano Bonifacio Manyanet para llevar consuelo y protección a algún sacerdote atribulado (pp. 416-419)

¿Párroco de Tremp?

Afirmar que José Manyanet fue párroco de Tremp puede no ajustarse del todo a la realidad, pero de lo que no cabe duda es que Manyanet fue regente de la parroquia de Tremp en uno de los momentos más difíciles de su historia.

Cuando Manyanet vuelve a Tremp en 1965 para comenzar su proyecto de fundación de la congregación de los Hijos de la Sagrada Familia, la comunidad de sacerdotes de la iglesia de Tremp estaba presidida por don Joaquín Cluet, el sacerdote que había bautizado a José Manyanet en 1833. Don Joaquín estaba casi ciego y la comunidad de sacerdotes vivía un periodo de abandono.

Manyanet era también sacerdote beneficiado de la iglesia de Tremp y dedicó muchas energías a la vida parroquial. Participaba en las celebraciones, en los entierros, tenía su confesionario en la capilla de san Bonifacio, predicaba los domingos y festivos.

Como don Joaquín Cluet estaba muy delicado de salud, José Manyanet fue su ayudante y brazo derecho en la administración de los sacramentos y promoción del culto. Los documentos que se han conservado muestran esta intensa actividad pastoral (pp.574-619).

A la muerte del sacerdote Cluet (noviembre 1871) parece ser que José Manyanet fue nombrado regente. No se tiene constancia de la fecha del nombramiento pero en los libros parroquiales de Tremp hay testimonio de este encargo (1872).

En 1878 don Ramón Carrés es nombrado párroco de Tremp. Durante el largo intervalo (1871-1878) hay varios regentes de la parroquia, entre ellos José Manyanet y Juan Barber (uno de los primeros compañeros). Siendo regentes debían presidir la celebraciones comunitarias y eran responsables de la marcha de la parroquia.

Administrador de un hospital

El Hospital de Tremp era gobernado por una junta de administradores. No sabemos la fecha exacta, pero hay constancia de que José Manyanet fue nombrado administrador y presidente de la junta de administración del Hospital de Tremp en 1965.

Las órdenes de admisión al hospital son escritas por el médico que envía a los enfermos, a veces con el visto bueno del alcalde, a las que Manyanet añade también su visto bueno con los días de estancia en el hospital.

Algunas de estas admisiones están manuscritas por Manyanet. Las relaciones de gastos son hechas por los diversos proveedores o la directora del hospital, salvo alguna que está totalmente manuscrita por Manyanet, todas con su visto bueno. Las facturas de los acreedores eran revisadas por el administrador Manyanet, anotando la orden de pago (pp.666-764).

martes, 3 de septiembre de 2013

Tremp y José Manyanet (1865-1872)

José Manyanet volvió a Tremp en 1865 para establecerse allí en vistas a la fundación del instituto masculino.

La comunidad de sacerdotes de la iglesia de Tremp estaba presidida por don Joaquín Cluet, el sacerdote que había bautizado a José Manyanet en 1833. Don Joaquín había quedado prácticamente ciego y la comunidad de sacerdotes vive un período de abandono.

José Manyanet fue a Tremp para poner los cimientos del nuevo instituto religioso, pero era también sacerdote beneficiado de la iglesia de Tremp y dedicó muchas energías a la vida parroquial. Participaba en las celebraciones, en los entierros, tenia su confesionario en la capilla de san Bonifacio, predicaba los domingos y festivos. Como don Joaquín Cluet estaba muy delicado de salud, José Manyanet fue su ayudante y brazo derecho en la administración de los sacramentos y promoción del culto.

Los documentos que se han conservado muestran esta intensa actividad pastoral.

Regente de la Iglesia parroquial de Tremp, 1872

A la muerte de don Joaquín Cluet (noviembre 1871) parece ser que José Manyanet fue nombrado regente. No se tiene constancia de cuando fue nombrado regente pero en los libros parroquiales de Tremp hay constancia de este encargo (meses agosto y septiembre 1872).

No será hasta 1878 cuando don Ramón Carres sea nombrado párroco de Tremp. Durante este largo intervalo hay varios regentes de la parroquia, entre ellos José Manyanet y Juan Barber (uno de los primeros companeros). Como regentes debían presidir la celebraciones comunitarias y eran responsables de la marcha de la parroquia.

Son parte de los años difíciles de la revolución de 1868 --incluida la Primera Republica--, que duró seis años, en los cuales el clero fue perseguido y, en muchos casos, obligado a abandonar sus lugares de residencia.

San José Manyanet. OBRAS COMPLETAS
I, Una Vocación para la Familia
Edición de Josep M. Blanquet, SF. y Josep Roca, SF.
Biblioteca de Autores Cristianos, Madrid 2004

Una familia para las familias

Los caminos de la educación y la familia lo llevaron primero a Tremp. Dios lo destinaba a fundar una congregación religiosa con dos ramas, masculina y femenina.

Con aprobación del obispo, el 1864 había empezado a congregar a los primeros compañeros y había empezado a configurar una comunidad religiosa con sus reglas y constituciones. El día 2 de febrero de 1870, fiesta de la Presentación del Niño Jesús en el templo, fue un día clave para José Manyanet. En la pequeña capilla del colegio San José, de Tremp, consagró su vida a Dios, junto a cuatro compañeros. Al carácter de sacerdote unió la condición de "religioso". Tomó el compromiso de vivir totalmente consagrado a su vocación de servir a la familia mediante la educación, encarnando radicalmente los consejos evangélicos.

Eligió esta fecha con mucho cuidado, porque en ella intervienen todos los miembros de la familia de Nazaret. El religioso o religiosa se presenta en el templo a hacer ofrenda de su vida en la consagración, tal como Jesús fue ofrendado por su familia humana: José y María.

Con este acto se convirtió en el fundador de los "Hijos de la Sagrada Familia". Unos años más tarde, el 12 de octubre de 1874, fundó en Talarn la rama femenina, hoy conocida con el nombre de "Misioneras Hijas de la Sagrada Familia de Nazaret".

Era "una familia para las familias", como dos ramas de un mismo árbol, que abarcaba a todos los miembros de la familia: ofrecía educación cristiana, según el modelo de la Familia de Nazaret y bajo su amparo, a los hijos e hijas, futuros padres y madres de una familia regenerada según el modelo querido por Dios.

Las dos congregaciones no tardaron en instalarse en Barcelona, especialmente en los barrios de inmigración y de gente trabajadora, y de extenderse a otros lugares del principado.

Hoy trabajan en escuelas, residencias, misiones y parroquías en diversos países de Europa, América y Africa.

Aquel riachuelo de alta montaña ahora fecunda numerosos hogares con las humildes aguas de Nazaret.

Fuente: San José Mañanet, profeta de la familia, por Josep Roca (2007).

1871-1878, Intensa actividad parroquial

Afirmar que José Manyanet fue párroco de Tremp puede no ajustarse del todo a la realidad, pero de lo que no cabe duda es que Manyanet fue regente de la parroquia de Tremp, en uno de los momentos más complicados y difíciles de su historia.

Cuando Manyanet vuelve a Tremp en 1965 para comenzar su proyecto de fundación de la congregación de los Hijos de la Sagrada Familia, la comunidad de sacerdotes de la iglesia de Tremp estaba presidida por don Joaquín Cluet, el sacerdote que había bautizado a José Manyanet en 1833. Don Joaquín estaba casi ciego y la comunidad de sacerdotes vivía un período de abandono.

Manyanet era también sacerdote beneficiado de la iglesia de Tremp y dedicó muchas energías a la vida parroquial. Participaba en las celebraciones, en los entierros, tenía su confesionario en la capilla de san Bonifacio, predicaba los domingos y festivos. Como don Joaquín Cluet estaba muy delicado de salud, José Manyanet fue su ayudante y brazo derecho en la administración de los sacramentos y promoción del culto.

A la muerte de don Joaquín Cluet (noviembre 1871) parece ser que José Manyanet fue nombrado regente. No se tiene constancia de la fecha del nombramiento pero en los libros parroquiales de Tremp hay testimonio de este encargo (1872).

En 1878 don Ramón Carres es nombrado párroco de Tremp. Durante el largo intervalo (1871-1878) hay varios regentes de la parroquia, entre ellos José Manyanet y Juan Barber (uno de los primeros compañeros). Como regentes debían presidir la celebraciones comunitarias y eran responsables de la marcha de la parroquia.

San José Manyanet. OBRAS COMPLETAS
I, Una Vocación para la Familia
Edicion de Josep M. Blanquet, SF. y Josep Roca, SF.
Biblioteca de Autores Cristianos, Madrid 2004

Primeros compañeros

1865, Primeros compañeros: colegio san José de Tremp

José Manyanet no abandonó el palacio episcopal de la Seu de Urgell hasta que el obispo Caixal nombró a sus sustitutos en las tareas de palacio. Finalmente, Manyanet salía de la Seu en mayo de 1865.

A primeros de 1864, Manyanet envió a Tremp a Guillermo Gual, un sacerdote diocesano que colaboraba con él. Guillermo Gual pasó a regentar el beneficio en la iglesia de Tremp e inició las tareas del colegio San José en el mes de septiembre de 1864.

Manyanet escogió Tremp por la ventajas que le ofrecía:

1. En Tremp tenía parientes
2. Tenía dos beneficios, uno de los cuales le obligaba a residir en Tremp
3. Tremp estaba necesitado de centros de primera y segunda enseñanza

Nos queda de este momento un testimonio directo del padre Manyanet:

"El primero de septiembre de 1865 [debe decir 1864] entramos en esta casa —[Casa Ferrer de Tremp]— para dar comienzo a la santa obra de la enseñanza de la juventud católica. (Oculté desde el principio nuestra empresa religiosa al público por razón de las circunstancias, pues en aquel entonces todo parecía se conjuraba contra la religión y sus ministros).

Nuestra primera morada fueron solo los entresuelos, que ahora sirven para clases: estábamos bastante oprimidos, porque unos mismos locales debían servir para varios usos, y debiendo, por consiguiente, cambiar varias veces al día los muebles, especialmente las camas. El arriendo de dichos entresuelos costaba quinientos reales vellón anuales, por más que teníamos ya comprado el crédito de las hermanas Ferrer."

Cinco niños acudieron a las clases del recién abierto colegio en septiembre de 1864, que nació como un centro aprobado por el obispo y filial del seminario de la Seu, bajo la dirección de Guillermo Gual. Los alumnos estaban matriculados en el seminario pero seguían los estudios en el colegio San José.

Dificultades no iban a faltar, incluso antes de que Manyanet se instalase en Tremp. Se conserva una carta de este primer período, en que Manyanet escribe a Guillermo Gual, que le ha expuesto las dificultades que encuentra:

"Acabo de leer tu muy grata de anteayer, la que por cierto me ha hecho derramar lágrimas al ver tu espíritu algo turbado y que en algunas cosas tienes razón; pero, si Deus pro nobis, quis contra nos? Esto mismo demuestra que el demonio vislumbra nuestro gran plan [...]

Ya te tengo dicho que nos preparemos para sufrir, pues a nosotros nos toca más que a los demás. Hasta que hayamos sufrido tanto como un san José de Calasanz mucho nos falta. Conozco que hago falta a tu lado para ayudarnos y fortalecernos mutuamente [...] Parece que no piensas bien sobre el haber comenzado este año la enseñanza. Yo soy del parecer que nos será un bien inmenso" (carta del 17 de octubre de 1864).

El curso 1865-1866, comenzó con Manyanet ya en Tremp. "Ya tenemos un tanto arregladas nuestras cosas" —escribía a Caixal el 15 de noviembre de 1865—. El colegio acoge a catorce estudiantes, ocho de ellos internos.

Primeros compañeros

Sus primeros compañeros: Guillermo Gual, Manuel Berga, Antonio Espuñes, José Canal, Domingo Llor, Sebastián Trilla, Juan Barber, Miguel Lledós, José Mir, Marcos Pallerola... provenían del ambiente eclesiástico diocesano, y algunos le siguieron más por amistad o agradecimiento que por auténtica vocación religiosa.

Manyanet proporcionó estudios civiles a algunos de ellos pero, poco a poco, le iban abandonando. El abandono de casi todos parece hacerle vacilar y agravó las dificultades de la obra naciente.

Manyanet vive en esos momentos una penosa etapa de purificación. Es la prueba interior que le prepara para otras dificultades. Hora amarga, de la que existe un testimonio del mismo Manyanet en su carta del 14 de diciembre de 1867. Manyanet atribulado acude a su obispo para pedir ayuda:

"Son muchas, padre, las tribulaciones por las que está pasando mi pobre espíritu al ver las muchas dificultades y lo poco que hemos adelantado, no consistiendo esto tanto en lo que mira a la parte material, sino a la principal, o sea, de los socios y compañeros. Veo tan poco interés y fervor, que me hiere de lleno el corazón, y más al recordar que ya van seis los que han comenzado. Esto, digo, agita continuamente mi corazón, pues se me viene a la imaginación que no habrá sido más que un acto de orgullo y vanidad mía, y que, aunque no fuera eso, mis pecados y faltas serían suficientes para estorbarlo; que por qué he de meterme yo en estas cosas, cuando podría hacer más fruto confesando, predicando y haciendo otras funciones [...] Por lo tanto, padre mío, no me abandone y, por Dios, hágame la caridad de decirme qué he de hacer y cómo he de portarme [...] Si lo juzga oportuno y conveniente, le haré una pequeña relación de mi vida pasada y presente, pues no me atreví a decírselo cuando estuvo en ésta al verle tan ocupado".

Profesión religiosa

Cinco de sus primeros compañeros quisieron consagrarse a Dios como Hijos de la Sagrada Familia el 2 de febrero de 1870, fiesta de la presentación del niño Jesús en el templo. Ese día, en el colegio San José, Manyanet se consagra a Dios a través de su profesión religiosa comprometiéndose a servir a las familias y a la juventud mediante los votos religiosos de castidad, pobreza y obediencia.

Con Manyanet hicieron los primeros votos: Miguel Lledós, Juan Barber, José Mir y Marcos Pallarola. El 4 de agosto de 1870 también profesó Buenaventura Mullol, que sería uno de sus grandes colaboradores y sucesor como superior general en el gobierno de la congregación. En noviembre de 1871, todos renovaron sus votos ante el obispo Caixal, ya de regreso del Concilio Vaticano I.

Fuente: José Manyanet, Profeta de la Familia. J.M. Blanquet y J. Piquer. Ed. Claret. Barcelona, 2004.

1865, Montserrat: A los pies de la Moreneta

El lugar escogido por José Manyanet para erigir la primera casa del instituto de los Hijos de la Sagrada Familia fue Tremp, su pueblo natal.

Para adquirir la primera propiedad, Manyanet concedió amplias facultades a sus amigos Joaquín María de Sullà y Joaquín Mir, quienes actúan en su nombre.

En 1863, Manyanet se trasladó a Barcelona para tramitar el expediente de compra con una de las propietarias de la finca, Josefina Pouplana. Y volvió a regresar en 1865 para firmar la escritura de compra. Esta visita a Barcelona le ofreció la oportunidad de poner la obra del instituto a los pies de la Virgen de Montserrat. La peregrinación de Manyanet a Montserrat está relacionada con la familia Sullà.

De los tres hermanos Sullà, Ignacio María era abogado y sacerdote, vicario general de Lérida y protector del joven José cuando estudiaba filosofía; Joaquín María, casado, residía en Tremp y colaboró con Manyanet en los preparativos de la primera casa religiosa, y Ramón María, soltero, que era también abogado y residía en Barcelona, fue un verdadero gestor de José Manyanet. Ramón María había gestionado con la Sra. Josefa Pouplana la adquisición de la parte de ésta de la Casa Ferrer, de Tremp, finca urbana donde Manyanet ubica el primer colegio del instituto.

Con Ramón María vivía un sobrino, Ignacio María, de 17 años, hijo de su hermano Joaquín María, que estudiaba en la universidad. Cuando a primeros de marzo de 1865 murió Ramón María, el joven quedó solo y en período próximo de exámenes. José Manyanet que ya había sido autorizado por el obispo Caixal para trasladarse a Tremp, se ofreció para acompañar al joven Joaquín.

Manyanet llegó a Barcelona a finales de 1865. Apenas llegado, el joven cayó gravemente enfermo. Manyanet no se mueve de su lado y escribe diariamente a Joaquín María, padre del joven, sobre la evolución de la enfermedad. Esos días Manyanet también firma la escritura de compra del crédito de la Casa Ferrer.

Con la salud del joven Joaquín recobrada, la escritura de compra firmada y la aprobación del obispo, José Manyanet sintió la necesidad de subir a Montserrat para ofrecer el instituto a la Virgen. Lo hizo de regreso a Tremp, en compañía de Ignacio María.

Llegaron a Montserrat el sábado 7 de julio de 1865 por la tarde, permanecieron en Montserrat todo el domingo 8 y salieron hacia Tremp el lunes. Manyanet tiene 32 años.

Fuente: José Manyanet, Profeta de la Familia, José María Blanquet - J. Piquer.

lunes, 2 de septiembre de 2013

La cultura del corazón y del intelecto, por Josep Roca, S.F.

José Manyanet consideró que el medio más adecuado para la formación de las familias cristianas era la educación e instrucción católica de los niños y los jóvenes.

Resume su programa pedagógico y sus objetivos en esta doble vertiente: "La cultura del corazón y el intelecto".

Escribe en 1889: "La educación e instrucción sólidamente católica de la juventud es el medio más apto, más sencillo y práctico para reformar la familia y con ella la sociedad".

Es necesario, por esta razón, llegar a conocer a fondo el corazón del niño: "No se puede olvidar —recuerda— que el corazón del niño es como un pedazo de cera blanda en el que se puede imprimir con facilidad una imagen. ¡ Feliz aquel que consigue que la primera figura imprimida en estos corazones tiernos de la juventud sea la de Jesús, nuestro Redentor!"

Su pedagogía se caracteriza por un estilo familiar y el desarrollo de la afectividad, que supone acogida, aceptación, constancia, exigencia, paciencia y afecto.

Con la cultura del corazón, se tiene que buscar la cultura del intelecto, es decir, conseguir una instrucción sólida y orgánica, porque un intelecto bien formado es capaz de buscar la verdad, que es única, porque tanto la verdad científica como la de la fe, provienen de Dios, el creador de todas las cosas.

Los alumnos bien formados son capaces de dar razón de la propia fe y formular una respuesta verídica a los interrogantes de la vida y del mundo.

Esta educación e instrucción, con la colaboración de los padres, adiestra a los alumnos para un futuro provechoso, los capacita para una opción responsable en la vida y les ofrece una preparación remota en el momento de tomar estado.

Por este motivo, los educadores tienen que estar bien fundamentados en la ciencia, el estudio y la oración, ser celosos de la gloria de Dios y de la santificación de las personas, obrar con rectitud de intención, ser testigos antes que maestros e imitar a María y José en la solicitud por educar a su hijo Jesús, es decir, estar investidos de la paternidad espiritual y considerar a los alumnos como "hijos del gran Rey".

El primer colegio que fundó fue el de San José, en Tremp (1864). En 1874 estableció a las religiosas en Talarn. A partir de 1876, se traslado con algunos religiosos a Barcelona y en años sucesivos recibió la dirección de diversas escuelas y colegios en el distrito de Ciutat Vella.

El colegio Jesús, María y José, de Sant Andreu de Palomar (1877) fue su residencia habitual y el centro de expansión, por esto es considerado la casa madre del instituto. Su actividad fue extraordinaria y las fundaciones se sucedieron sin interrupción, casi una por año.

Mayormente situaba las obras en barriadas populares o de la periferia con carencias educativas. Tenía predilección por los más pobres, "porque los ricos ya tienen sus colegios".

Fuente: San José Mañanet, profeta de la familia, por Josep Roca (2007).

TREMP, LUGAR DONDE NACIÓ SAN JOSÉ MANYANET (1833-1901)

TORRE DE LA MURALLA DE TREMP

PLAZA DE TREMP

RAMBLA DOCTOR PEARSON

Primeras noticias de Tremp

La primera noticia histórica de Tremp es del siglo IX. La etimología del Tremp deriva, según parece, de la palabra latina templum, que designa al templo edificado en aquel lugar por los cristianos y dedicado a la Virgen María. De ahí los nombres de Trempo o Trimplo que dan a la localidad la documentación más antigua. Tremp es la capital de la comarca del Pallars Jussa.

Iglesia del siglo VIII, colegiata y parroquia desde el siglo IX

La parroquia de Tremp es de las más antiguas de la diócesis de Urgel. Consta en el Acta de consagración de la iglesia catedral del siglo IX. Según parece, la primitiva iglesia había sido restaurada por el emperador Carlomagno en el año 787, erigiéndola en colegiata con ocho canónigos dedicados al culto y veneración de la imagen de Santa Maria del Pallars, más tarde Nuestra Senora de Valldeflors.

La iglesia de tremp era colegiata, es decir, regida por una comunidad presbiteral fundada en la iglesia parroquial de Tremp. En el año 839 ya existía allí vida comunitaria. En el año 1084, después de las invasiones islámicas y de ser restaurada la organización religiosa, la comunidad de canónigos recibió de los condes de Pallars, el dominio de la villa de Tremp, tanto en lo civil como en lo espiritual.

Imagen de la segunda mitad del siglo XV

Entre 1638 y 1642 se construyó la iglesia actual. Este templo conserva la imagen de la Virgen de Valldeflors, patrona de Tremp. La talla de la imagen es gótica, en madera policromada, de dos metros de altura. La imagen es de la segunda mitad del siglo XV.

Nuestra Señora de Valldeflors

San José Manyanet
OBRAS COMPLETAS
I, Una Vocación para la Familia
Edición de Josep M. Blanquet, SF. y Josep Roca, SF.
Biblioteca de Autores Cristianos, Madrid 2004.

San José Manyanet consagra su obra y su vida a la Sagrada Familia en Tremp

PANELES SOBRE LA VIDA DE SAN JOSÉ
MANYANET, MUSEO DEL SANTO,
SANTUARIO SAN JOSE MANYANET,
SAN ANDRÉS DEL PALOMAR, BARCELONA
(ESPAÑA)