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sábado, 21 de diciembre de 2013

Laicos Nazaret se suma a la visita espiritual a Nazaret

El blog VIVIR EN NAZARET de la M. Dolors Gaja, MN presenta la sugerencia de recuperar para todos los Laicos vinculados a nosotros al Visita Espiritual a Nazaret, los miércoles. "Hemos hecho una oración y la hemos impreso y repartido...gustó la idea. La imagen lleva en un ladito nuestro logo", dice nuestra hermana en su blog.

Fuente:
VIVIR EN NAZARET







PROPUESTAS NAVIDEÑAS Y PARA EL NUEVO AÑO DE LOS LAICOS NAZARET



INUNDEMOS CELULARES/MÓVILES

Los Laicos Nazaret les hacemos una propuesta: con frecuencia nos piden que pongamos, en nuestro perfil de whatsapp, line o cualquiera aplicación que usemos, un lacito rosa contra el cáncer u otra imagen en una fecha señalada. Pues bien: en esta Navidad inundemos los perfiles con la imagen de la Sagrada Familia.

Difunde la iniciativa con el siguiente mensaje:

"Si crees en Jesús, celebra su nacimiento. Pon esta Sagrada Familia en tu perfil. Llenemos los móviles/celulares de su Presencia!. Difundelo.

Se ha escogido esta Sagrada Familia después de probar varias en los perfiles porque creemos que puede gustar a los distintos paises y por su luminosidad, que facilita que se vea en el perfil. Sería bonito que al abrir nuestro celular...¡lo tuviéramos lleno de "Sagradas Familias"!

Pedimos a párrocos, directores y asesores de movimientos, colegios y cualquier cristiano de a pie que extienda la idea. Que entren en el blog y rescaten la imagen, la pongan en el perfil...y empiecen a invitar a sus contactos. Para facilitarlo pueden enviar enlace del blog o poner un link en el que tengan.
¡Que no nos secuestren la Navidad! Es fiesta porque Jesús nace...

Fuente: 
VIVIR EN NAZARET







viernes, 6 de septiembre de 2013

La Tercera Orden, por José María Blanquet, S.F.

Casi todos los grandes fundadores de órdenes religiosas han creado las llamadas Terceras Ordenes. El nombre tiene su origen en san Francisco de Asís, quien, además de los frailes (Primera Orden) y de las llamadas Damas Pobres de Santa Clara (Segunda Orden), dio principio durante su vida, acaso o más probablemente después de su muerte, a la fórmula de que los seglares que vivían en medio del mundo se vinculasen a su espíritu y al apostolado de los franciscanos. Estos laicos tomaron nombre de la Tercera Orden.

Manyanet, como Tercera Orden de los Hijos e Hijas de la Sagrada Familia, ideó dos asociaciones católicas tituladas Camareros de la Sagrada Familia (1868) y Camareras de la Sagrada Familia (1874). Estos nombres no tenían en la mente de Manyanet un sentido de actividad profesional, sino de honroso e íntimo servicio a la primera de todas las familias.

En el prólogo de la asociación femenina, que se titula Orden Tercera de la Sagrada Familia. Idea de la Tercera Orden, Manyanet expone su pensamiento:

"Toda persona que desee llevar una vida religiosa y no pueda o no tenga fuerzas para ligarse con el vínculo de los santos votos en el instituto de la Sagrada Familia, puede ingresar a la Orden Tercera del mismo instituto, en la cual se lleva una vida arreglada y muy conforme a los preceptos de Jesucristo y de su santa Iglesia, y participa, además, del inmenso caudal de obras y sufragios del Instituto como miembros de un mismo cuerpo místico".

Las camareras de la Sagrada Familia "no venían obligadas a más que guardar los preceptos comunes de Dios y de la Santa Iglesia".

El talento educativo de Manyanet se manifiesta en las Reglas, que son las verdaderas constituciones para dicha asociación.

Llevar el Evangelio de Nazaret al mundo

Antes de entrar en detalles en los que el padre Manyanet es, lógicamente, deudor de la sensibilidad y de las costumbres religiosas de su tiempo, conviene poner de relieve que la idea fundamental de esta Tercera Orden es, por una parte, llevar el Evangelio de Nazaret al mundo; más concretamente, hacer de cada familia un hogar a imagen de la familia de Nazaret, y, por otra, asegurar la propia formación, participación y colaboración de los seglares —padres y madres de familia sobre todo— en la espiritualidad y misión de sus dos congregaciones.

Todo por la familia y para las familias —sus congregaciones eran familias para las familias—, pero también con las familias. Los detalles y normas, que vamos a citar, bien lo ponen en evidencia.

Camareras internas y externas

Las Camareras de la Sagrada Familia se dividían en dos clases: internas y externas.

Las internas eran admitidas a vivir perpetuamente dentro del recinto de las casas religiosas, en departamento separado, pero bajo su dirección y dependencia. Hacían un acto de consagración a la Sagrada Familia, al que precedía un tiempo prudencial de aprobación, más o menos largo, a juicio de los superiores.

Asistían a los actos comunes de piedad —misa, rosario y examen general de conciencia— y a las refecciones, siempre que su edad y salud se lo permitiesen. Trabajaban en favor de la casa sin retribución pecuniaria alguna y comían de la mesa común.

Podían ser trasladadas de una casa a otra y no podían ser despedidas salvo por una razón de escándalo, que correspondía valorar debidamente al superior y al mismo prelado, el cual debía confirmarlo. Al fallecer una de estas camareras internas se le dedicaban iguales sufragios que a las religiosas.

Las camareras externas podían ser también personas "ligadas con el vínculo del santo matrimonio". La visión del matrimonio que Manyanet refleja es siempre positiva. Hacían un acto de consagración a la Sagrada Familia idéntico al de las internas. Y llegamos al punto clave: estas personas han de expandir no una mera devoción, sino el Evangelio en medio del mundo.

En el Reglamento de las Camareras afirma que en Nazaret "hay un modelo perfectísimo para todos los estados, edades y condiciones". Dice:

"Hay que aficionar [a la familia] a imitar el perfectísimo modelo de la Sagrada Familia, y así, de seguro, se reformará; y, reformada ella, quedará saneada la sociedad. No hay otro medio".

Manyanet, desde el realismo de la Encarnación, nunca separa familia, educación y sociedad, y esto da a su planteamiento indudable actualidad y valor también para quienes hoy sean capaces, como cristianos, de escuchar su mensaje y de llevarlo a la práctica según las exigencias de cada tiempo.

En el artículo 21 de los estatutos de los Camareros... se establecía la norma de que cada miembro de la Asociación, sin necesidad de ir a la iglesia, aun sin dejar su trabajo y sus ocupaciones y sin que los demás se enterasen de ello, durante una hora diaria tenía que recogerse interiormente.

"[...] Y formar intención de pasar aquella hora en la presencia de Jesús, María y José, admirando y alabando sus grandezas y con intención de imitar sus virtudes. Terminará dando gracias a Dios y propondrá ejercitarse en algún acto de virtud o pequeña mortificación en obsequio de sus cariñosos soberanos".

El don que recibió de aplicar a todos los estados y condiciones los ejemplos de la Sagrada Familia aparece de forma especial en un pequeño volumen titulado Meditaciones dedicadas a la Asociación de la familia cristiana bajo el soberano patrocinio de la Sagrada Familia (inédito), con el que entra en relación con todo el movimiento de devoción a la Sagrada Familia que se iba desarrollando en Francia, Holanda e Italia, y que preparó la intervención del papa León XIII en 1892 sobre el culto y devoción a la Sagrada Familia.

Manyanet contempla a los personajes de la Familia de Nazaret y los proyecta a todos los miembros de la familia cristiana. Veamos lo que propone —sólo se transcribe el índice— para los padres de familia:

– Designio de Dios en la Sagrada Familia para todas las familias.
– Mutuo amor de María a José y de José a María, su esposa.
– Conformidad de pareceres de los santos esposos María y José.
– Celo de María y José por el cumplimiento de la Ley de Dios.
– Laboriosidad de María y José para el sostén y sustento de la familia.
– Ejercicios religiosos de María y José en el seno de la familia.
– Mutua caridad de María y José en sus particulares atribuciones.

Manyanet encuentra también valiosos ejemplos en la vida oculta de Jesús para los niños y niñas, a los que no duda en proponer, en diversas meditaciones, estos temas (entre otros):

– Pobreza de Jesús.
– Amor de Jesús a sus padres.
– Obediencia de Jesús a María, su madre, y a su padre nutricio, José.
– Entretenimientos de Jesús.
– Jesús trabaja y ayuda a sus padres.
– Jesús ora.
– Jesús crece en sabiduría, en gracia y en edad.
– Jesús, modelo de los niños, nuestra única esperanza y consuelo.

María —contemplada con el especial sentido de la encarnación y del realismo evangélico de Manyanet— es ejemplo de virtud para las jóvenes. Veamos algunos ejemplos:

– María con sus padres: dulce nombre de María.
– Conducta de María con sus compañeras.
– Laboriosidad de María.
– Conformidad de María en todas las cosas.
– Ternura y caridad de María para con los prójimos.

Y la figura de José —del patriarca san José—, una figura varonil y entrañable, de la que el padre habla con aquella intuición y devoción que le han tenido siempre las grandes almas contemplativas:

– Trato de José (así le llama familiarmente, sin el "san") con sus prójimos.
– José, nacido de sangre real, aprende el oficio de carpintero.
– Conformidad de José a la divina voluntad.
– Celo de José por la honra de Dios,
– Espíritu de mortificación de José.
– José fomenta la paz y la concordia entre sus prójimos.
– José, modelo de jóvenes y cuanto merece nuestro amor y confianza.

Fuente: José Manyanet. Profeta de la Familia. J.M. Blanquet - J. Piquer.

Seis principios fundacionales, por José María Blanquet, S.F.

Cuando el sacerdote Manyanet deja el palacio episcopal de Urgell, en mayo de 1865, para entregarse plenamente a la tarea de la nueva fundación, tiene un horizonte muy claro de lo que Dios le pide para la Iglesia y para la sociedad. La presión antirreligiosa se ejercía en las escuelas, en las que el Estado pretendía tener un papel creciente y monopolizador, con graves consecuencias para la vida cristiana de las familias.

Puesto que los revolucionarios iban a la escuela para destruir a la familia, a ella debían ir también los cristianos para defenderla. Un punto clave de la regeneración de la sociedad era para Manyanet la formación y el mantenimiento de la familia mediante la educación católica de la niñez y de la juventud. Por lo cual, él concibe su obra como una familia, inspirada en la Sagrada Familia, para las familias pero con las mismas familias, y la organiza en consecuencia.

Sus características principales son seis:

1. Los miembros del Instituto comparten en sus quehaceres una vida de auténtica familia. La vida comunitaria debe ser característica esencial de la nueva Congregación. Ha de ser, ante todo y sobre todo, una familia.

2. No se trata de construir una simple sociedad educacional, sino, más bien, una entidad religiosa en toda la amplitud espiritual y jurídica del término, consagrada a Dios mediante la profesión de los consejos evangélicos, a imitación de Jesús, María y José.

3. Los religiosos Hijos de la Sagrada Familia deberán consagrarse, como fin principal de su actividad sacerdotal comunitaria, a la formación de auténticas familias cristianas, principalmente por medio de la educación e instrucción de la niñez y de la juventud.

Este es el carisma de san José Manyanet y de su Instituto. "La educación e instrucción sólidamente católica de toda la juventud puesta en manos de sacerdotes y de estos, religiosos, ad hoc llamados por Dios, —escribía en 1889— es, a mi pobre entender, el medio más apto, más sencillo y práctico para reformar la familia y con ella la sociedad, y volverla a su propio centro, que es la Iglesia católica". El Instituto de los Hijos de la Sagrada Familia es, pues, una familia para las familias.

4. Se tomaban como punto de partida y meta la vida y los ejemplos de la Sagrada Familia de Nazaret. El ejemplo de la familia de Jesús, María y José lo había sintetizado, en un principio, en la figura de san José, bajo cuyo patrocinio puso la primera morada del Instituto y el centro educativo de Tremp.

5. San José Manyanet había aprendido a amar a la Iglesia en la persona del obispo Caixal, y quiso que su Instituto se mantuviera siempre en comunión con la Iglesia universal, porque estaba convencido que de ella dependía la eficacia de su actividad apostólica.

6. El fundador, desde el principio, creó una asociación católica, que llamó "Camareros (ayudante de camara) de la Sagrada Familia", como una tercera orden, para llevar el evangelio de Nazaret al mundo: más concretamente, para hacer de cada familia un hogar según el modelo de Nazaret y asegurar la participación de los laicos, sobre de los padres y madres de familia, en la misión del Instituto.

En resumen, san José Manyanet quiso que en el Instituto, en su familia religiosa, inspirada en la Sagrada Familia, todo sea para las familias pero con la ayuda de las mismas familias.

miércoles, 4 de septiembre de 2013

Obras Completas, por José María Blanquet, S.F.

Aunque José Manyanet no dejó escrita una obra sistemática sobre teología, pedagogía o pastoral familiar, escribió varias libros sobre su vocación y misión en la Iglesia y en la sociedad.

Manyanet dedicó su vida a la contemplación de la familia de Nazaret y a la formación cristiana de las familias, principalmente por medio de la educación e instrucción católica de los niños y jóvenes.

Para asegurar la continuidad de esta misión, fundó el instituto de Hijos de la Sagrada Familia, Jesús, María y José y el de las Misioneras Hijas de la Sagrada Familia de Nazaret, con sus respectivas asociaciones laicales. El contenido de sus escritos trata sobre la formación de los religiosos y la vida y el desarrollo de sus dos familias religiosas.

En estos escritos hallamos los principales géneros literarios. El género epistolar, en el abundante epistolario que se conserva; el legislativo, en las obras y opúsculos (obritas) que se refieren a su actividad como fundador; el pastoral, en los temas esenciales de su carisma; el misterio de Nazaret y su proyección en la vida religiosa personal y comunitaria, en la familia y en la escuela.

Recurrió también al género autobiográfico por obediencia a su director espiritual; y, por último, se puede hablar de un género apologético en dos obras singulares.

Preciosa Joya de Familia (1899): Guía para los matrimonios cristianos

José Manyanet publicó en 1899 una guía práctica de contenido doctrinal, que ofrecía reflexiones y oraciones, para los matrimonios cristianos. Es su libro Preciosa Joya de Familia. En él se dirige a los casados. Es significativo —y rico de contenido espiritual— el subtítulo algo largo, según la costumbre de la época, que puso a esta obra: Manojito de saludables instrucciones, dirigidas principalmente a los padres de familia, para vivir ellos en santa paz y saber educar a sus hijos según la doctrina y ejemplos de la Santa Casa de Nazaret.

La buena armonía entre los esposos está en proporción directa a una buena educación de los hijos y ambas han de inspirarse en la comunidad de amor y de vida que realizó Jesús con María y José en Nazaret. Es de nuevo el realismo del Evangelio llevado al realismo de la vida de cada cristiano, de cada familia cristiana.

Aún podemos citar otro testimonio significativo: Manyanet coloca como lema del libro, en la misma portada, esta frase de san Pablo a Timoteo (5,8): "Si alguien no tiene cuidado de los suyos, principalmente de sus familiares, ha renegado de la fe y es peor que un infiel".

Las tajantes palabras de san Pablo indican bien claramente que el primer campo de apostolado y de compromiso de los casados es su propia familia. Y esto precisamente como una grave exigencia derivada de la fe.

Partes de libro

El libro tiene tres partes bien diferenciadas. En la primera se trata de los deberes de los padres para consigo y para con sus hijos.

En la segunda se proponen unas consideraciones sobre la educación cristiana de los hijos. Al llegar al compendio de la doctrina cristiana y a las oraciones básicas del cristiano, Manyanet lo expone de una manera muy práctica en doble columna, en catalán y castellano. Y lo introduce con esta observación:

"A fin de que los padres sepan a qué atenerse en este importante asunto y tengan más a mano aquellas cosas que deben principalmente enseñar a sus hijos en materia de doctrina cristiana (quedando la otra mayor y extensa explicación al buen celo e ilustración de los párrocos y maestros), daremos aquí un breve resumen de ella, y la pondremos en catalán y castellano para la más fácil inteligencia de los que hablan uno y otro idioma".

Por último, en la tercera parte incluye las principales "prácticas de cristiana conducta y otras oraciones y devociones piadosas", sin olvidar un apéndice con los principales cánticos piadosos más populares en su tiempo.

Su sentido pedagógico y pastoral se transparenta en cada página de esta obra, que él concibió como un verdadero libro-guía para los matrimonios cristianos, como un devocionario y un vademécum de la familia cristiana.

El padre Manyanet, mirando el ejemplo de la Sagrada Familia, pretende fundamentar la sociedad sobre el matrimonio y asegurar el fututo de la familia sobre la educación de los esposos, de los padres y de los hijos. Su punto de partida es claro —y también actual—: la dignidad del matrimonio. He aquí lo que dice sobre la dignidad del estado de casados, que considera una verdadera vocación:

"Todos los estados son buenos, y en cualquiera de ellos puede uno santificarse, con tal de que al mismo sea llamado por Dios y cumpla en él sus deberes con fidelidad (P 1, cap. 1).

Y sobre los padres, como primeros educadores de sus hijos, dice:

" La misma naturaleza indica ya que los primeros y principales educadores de la tierna juventud deben ser los propios padres, pues se ve que los hijos los imitan hasta en las mismas imperfecciones. De donde se deduce el exquisito cuidado y continuada solicitud que deben emplear los padres en la buena y cristiana crianza de los hijos" (P 2, cap. 1).

Y, para terminar, veamos qué dice sobre los padres de familia llamados a formar y presidir la familia, como iglesia doméstica:

"La paternidad es como un sacerdocio; y así como es propio del sacerdote exhortar, predicar y rogar, del mismo modo los padres de familia dentro de su casa deben ser celosos vigilantes y constantes pero prudentes predicadores. En efecto, además de ofrecerla y encomendarla de veras a Dios y con frecuencia pedir vengan sobre ella las celestiales bendiciones, deben reuniar la familia en lugar conveniente y las más veces posibles, y allí enseñarles la doctrina cristiana, inculcarles la sana moral y la práctica de las sólidas virtudes. [...] Todo esto es medio poderosísimo, mayormente si es acompañado del buen ejemplo" (P. 2, cap.2).

Fuente: José Manyanet. Profeta de la Familia. J.M. Blanquet - J. Piquer.

La Escuela de Nazaret (1895): El misterio de Nazaret, inspirador de su perfección personal, por José María Blanquet, S.F.

El itinerario religioso nazareno de san José Manyanet queda desarrollado, en primer lugar, en La Escuela de Nazaret y Casa de la Sagrada Familia, publicada en Barcelona en 1895, y es, quizás, la obra más característica de Manyanet.

El libro presenta la experiencia de un religioso Hijo de la Sagrada Familia, llamado Desideria, que intenta alcanzar y realizar su deseo de perfección yendo a la Casa de la Sagrada Familia y manteniendo un diálogo familiar con Jesús, María y José sobre las exigencias de la consagración religiosa.

A través de 43 visitas domésticas a Nazaret, Jesús, María y José, instruyen y educan a Desideria en su vocación, en el amor de Dios, en la perfección religiosa, en la observancia de las Reglas, en la fidelidad, en la excelencia y observancia de los tres votos y en las principales virtudes nazarenas

Humildad
Caridad
Mortificación
Paciencia
Mansedumbre
Santa Discreción,
Santa Indiferencia
Modestia Religiosa
Oración
Gratitud para con Dios
Perseverancia

que deben adornar al religioso Hijo de la Sagrada Familia.

Los biógrafos afirman que es como la autobiografía espiritual de san José Manyanet, a través de la cual se descubren las riquezas de su santidad religiosa y sacerdotal labrada en la casa y escuela de la Sagrada Familia.

Cien Máximas de Cristiana Perfección

Al final del libro, añadió Cien máximas de perfección recogidas en la Casa de la Sagrada Familia, que después, en 1896, publicó por separado a instancias de personas piadosas que deseaban llevarlas siempre consigo.

"Este librito —decía en su presentación—, aunque pequeño en sí, caro lector, te presenta como en espejo toda la perfección a que debe y puede aspirar el cristiano que desea imitar las sólidas virtudes que reinaban en la santa Casa de Nazaret. Allí está nuestro perfecto ejemplor y modelo; esforcémonos todos para copiarlo en nosotros mismos... Léanse, pues, con mucha atención, y de seguro la Sagrada Familia, cuyo honor y gloria se busca, y cuyas virtudes se desean imitar, será su segura protectora y defensora poderosa en esta vida... y al final su amparo y alegría en la hora de la muerte".

San José Manyanet alcanzó en la casa de la Sagrada Familia y escuela de Nazaret la meta de su perfección y santificación personal, que se puede llamar nazarena, porque el Breve Apostólico de su beatificación afirma que "ella (su santidad) tiene sin duda su origen en la Sagrada Familia" y dejó marcado este camino "a toda clase de personas, así seglares como religiosas, que quieren de veras saborear el espíritu que reina en aquella santa morada, e imitar las virtudes y ejemplos que en la misma resplandecían" (EN, Dedicatoria).

Nótese, por útimo, el detalle del título de la obra: Escuela de Nazaret y Casa de la Sagrada Familia. Manyanet va allí como hijo para honrar y aprender de sus Padres y convertirse en su discípulo, testigo y apóstol de su estilo de vida y santidad.

La Escuela de Nazaret (1895): Desideria o la santidad de José Manyanet, por José Maria Blanquet, S.F.

De la escuela de Nazaret, el padre Manyanet deduce lecciones para sí mismo, en su condición de sacerdote y religioso comprometido en un seguimiento radical de Cristo por los votos de castidad, pobreza y obediencia, por la vida en común y la regla de un instituto.

La Autobiografía que Manyanet redactó a petición de su confesor, se perdió quemada probablemente en el incendio que durante la Semana Trágica sufrió el colegio de Sant Andreu. Se conservan algunos fragmentos publicados en la primera biografía del padre Franquesa. Sin embargo, nos ha quedado una verdadera autobiografía espiritual del padre: es el libro La Escuela de Nazaret y Casa de la Sagrada Familia, publicado en Barcelona, en 1895.

Se trata de un libro que recuerda el titulado Introducción a la Vida Devota, de san Francisco de Sales. La Escuela de Nazaret es una introducción a la vida de perfección evangélica enseñada por Jesús, María y José, en un diálogo que mantienen con Desideria, una joven, hija de la Sagrada Familia, que acude a visitar a la Sagrada Familia y se hace discípula —testigo— de la escuela de la familia nazarena.

El subtítulo de la obra indica que se trata de una "materia utilísima a toda clase de personas, así seglares como religiosas, que quieran de veras saborear el espíritu que reinaba en aquella santa morada e imitar las virtudes y ejemplos que en la misma resplandecían".

Desidera es el alma de José Manyanet, que "desea" la perfección, que vive en anhelo de la santidad, que se abre al don de Dios hasta el fin de su vida.

Pedagogo y maestro, Manyanet pone las enseñanzas en boca de Jesús, de María —que ratifica y profundiza la doctrina de Jesús—, de José —que sintetiza lo dicho por uno y otra en forma de sentencias claras y consejos prácticos—.

Manyanet, como escritor, habla por boca de los tres sagrados personajes; pero acaso habla, sobre todo, por boca de san José, en cuanto éste da consejos prácticos de vida religiosa y de vida cristiana, mientras que Jesús y María toman sus palabras de las páginas del Evangelio. El padre Manyanet lo afirma en el prólogo de su obra:

"Lo que aquí se dice es doctrina tomada del sagrado Evangelio y distinguidos maestros en la ciencia de los santos; suyo es, pues, el mérito; para mí solo pido indulgencia por mi extremada pobreza".

A través de estas visitas podemos acercarnos a Desideria, que revela el alma de Manyanet. Un alma sencilla y pobre, pero que aspira —"desea"— la perfección:

"A mi Hijo Jesús, dice María a la joven Desideria, mejor le placen los religiosos humildes y observantes que los sabios y muy habilitados si carecen de estas virtudes".

La visión del padre Manyanet de la vida de la Familia de Nazaret es realista, tanto para los religiosos y religiosas como para los laicos y para sus mismos colegios. Todos pueden aprender lecciones concretas de la Sagrada Familia, pues ni las comunidades religiosas, ni las familias cristianas, ni los colegios son realidades idílicas. Por eso propone imitar las virtudes que facilitan la creación de comunidades inspiradas en el amor, la humildad, la sencillez, la alegría.

Dice María a Desideria:

"Como ya has podido comprender, en dos palabras puede compendiarse nuestra doctrina, que son: humildad y amor. Es la humildad base y fundamento de toda virtud. [...] Amor. El alma enamorada de Jesús, ¿qué es lo que deja de hacer para agradarle? Ella vigila y está siempre apercibida contra las asechanzas y embestidas [ataques] de los enemigos para que no la sorprendan ni le roben su tesoro; y cuanto mayor es el amor, tanto más solícita es la vigilancia, con cuyo continuo cuidado se hace más difícil la sorpresa y casi imposible la caída".

Como ejemplos de la visión no idílica de la vida de Jesús con María y José en Nazaret podrían aportarse citas sobre virtudes aparentemente pequeñas, pero decisivas para garantizar una buena convivencia en los tres ámbitos en que Manyanet deseaba ver realizado el espíritu de Nazaret: sus congregaciones religiosas, las familias cristianas, los colegios, Estas virtudes son: la mortificación, la veracidad, la discreción, etc.

Fuente: José Manyanet. Profeta de la Familia. J.M. Blanquet - J. Piquer.

martes, 3 de septiembre de 2013

Enamorado de la familia, por Card. Ricard Maria Carles

"En el nuevo santo, la Sagrada Familia de Nazaret nos ha hecho el regalo de un hombre que ha descubierto en Dios la verdad inalterable y universal, la raíz de todo avance y progreso, la fuente de la verdadera justicia y la esperanza de vida y de salvación.

Un hombre enamorado de la familia. La de Dios aquí en la tierra y la de las familias de todos los hombres. Consagrado a Dios en el sacerdocio ministerial y en la vida religiosa, buscador incansable de la verdad y belleza, hizo de su vida una dedicación absoluta a la educación como medio para llegar a la formación de familias cristianas.

Su pedagogía se fundamentó en la primacía de la fe como luz que desvela el sentido profundo de la realidad. Su metodología partió siempre del ejercicio de la caridad formando el corazón y la inteligencia de los niños y jóvenes.

El Padre Manyanet quiso que, desde los colegios y parroquias, los religiosos y religiosas, hijos e hijas de la Sagrada Familia y los seglares que colaboran con ellos, nacieran nuevas familias al abrigo de una profunda contemplación del misterio de Dios.

En el futuro san José Manyanet brilló siempre la esperanza de una sociedad mejor fundamentada en la unidad y el amor de la familia.

Texto extraído de las palabras de bienvenida del cardenal Ricard Maria Carles a los peregrinos de la canonización de José Manyanet, Roma 2004.

Fuente: José Manyanet Santo. Memoria de la Canonización. Barcelona 2006.


La Asociación Josefina de José María Bocabella, 1870

José Manyanet funda en la parroquia de Tremp la Asociación Josefina, que promovía desde Barcelona José María Bocabella. Fue le 19 de marzo de 1870, habiéndose formado varios coros de hombres y de mujeres para la visita diaria de San José. La revista El Propagador de la Devoción a San José se hizo eco en múltiples ocasiones del culto y de las gracias que san José concedía a los devotos de Tremp.

San José Manyanet. OBRAS COMPLETAS I
Una vocación para la familia.
Edición de Josep M. Blanquet, SF. y Josep Roca, SF.
Biblioteca de Autores Cristianos. Madrid 2004