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martes, 1 de septiembre de 2015

PRONTO SE INICIA LA CAUSA DE NUESTRA COFUNDADORA, por M. Dolors Gaja, MN

Apertura de la causa de canonización de M. Encarnación Colomina, presidida por el arzobispo de Barcelona

En el siglo XIX hay un extraordinario florecimiento de la devoción a la Sagrada Familia. San José Manyanet es conocido como “el apóstol de la Sagrada Familia”. Pero ha llegado la hora de conocer y reconocer aquella mujer que, asumiendo su carisma, hizo posible que la obra manyanetiana fuera enriquecida por el “genio femenino”, como dice el Papa Francisco, y nacieran las Misioneras Hijas de la Sagrada Familia de Nazaret que reconocen a san José Manyanet como a fundador y ven en la M. Encarnación Colomina Agustí a su cofundadora.

El cardenal Lluís Martínez Sistach presidirá, el próximo 15 de septembre de 2015 a las 19 horas, la sesión de apertura diocesana de la causa de canonización de la Sierva de Dios en el salón del Trono del Palacio Espiscopal de Barcelona, después de haber obtenido el nihil obstat de la Congregación de las Causas de los Santos.

Desde hace algunos meses ya está trabajando la comisión de teólogos para la revisión de los escritos de la Sierva de Dios y la comisión de peritos en historia para recoger toda la documentación que permitirá conocer y profundizar la vida y virtudes de la Sierva de Dios.

BIOGRAFÍA:
Primeros años y vocación religiosa

Manuela Colomina Agustí (1848-1916) nació el 24 de diciembre de 1848 en Os de Balaguer (Lleida) y fue bautizada el día de Navidad. La fe vivida en la familia y en la parroquia favorecerán en ella el deseo de consagrarse a Dios.

Tras un intento de vida religiosa en las Concepcionistas de Tremp, que debe abandonar por motivos de salud, y guiada por san José Manyanet, ingresó, en 1877, en el Instituto que éste había fundado en 1874, las Hijas de la Sagrada Familia.

Al comenzar el noviciado en Horta (Barcelona) recibió el nombre de M.ª Encarnación; profesó el 23 de abril de 1879; poco después fue nombrada superiora de la Casa Noviciado.

Fidelidad al carisma

La reforma que vivió el Instituto en 1880 comportó unos cambios que la alejaron del carisma recibido por san José Manyanet. Un grupo de mujeres fieles a él se reunió en Barcelona bajo la guía de la Sierva de Dios, y después de doce años de espera obtuvieron la aprobación del Instituto restaurado con el nombre de Hijas de la Santa Casa de Nazaret.

Cofundadora

En 1894 fundan en Aiguafreda, y M. Encarnación será la superiora y maestra de novicias de esta casa, cuna de la restauración del Instituto. En 1898 asumió la fundación del colegio Nuestra Señora de los Ángeles (la Sagrera-Barcelona). Mientras tanto se abren el colegio San José, de Barcelona, y la escuela parroquial de Sant Joan de Vilatorrada. El Fundador le confió la dirección del Instituto, que ella condujo con prudencia y responsabilidad hasta 1905.

Últimos años y muerte

A partir de este año la Sierva de Dios vivirá en las comunidades de San José y colegio Nuestra Señora de los Ángeles dedicada a la oración, dando testimonio de caridad y contemplando y haciendo vida las virtudes de Nazaret.

El 24 de noviembre de 1916, durante la celebración de la eucaristía, sufrió un ataque de apoplejía; su situación fue empeorando y murió en olor de santidad la madrugada del 27 de noviembre de 1916.

Fuente: vivirennazaret.blogspot.com

miércoles, 4 de septiembre de 2013

Las visitas a Nazaret, Sergio Cimignoli, S.F.

José Manyanet quiso que sus comunidades religiosas, los Hijos de la Sagrada Familia y las Misioneras Hijas de la Sagrada Familia de Nazaret, no solo llevasen el nombre, sino que estuvieran íntimamente ligadas a la experiencia de la Sagrada Familia sintiéndose una verdadera familia que, siguiendo el estilo de Nazaret, fuese una comunidad de vida, de amor, de oración y de trabajo.

Con una sugerencia muy simple, y siempre actual, José Manyanet invita a realizar una breve visita a Nazaret una o más veces al día. Esto servirá para alimentar el amor de amigos tan especiales y para acoger sus enseñanzas. A su hija espiritual, sor Encarnación Colomina, recomendaba:

"Entra varias veces al día en la pequeña casa de Nazaret y, aunque sea brevemente, saluda y entretente con afecto y sumisión en compañía de Jesús, María y José. Las otras devociones si puedes mantenerlas sin demasiado esfuerzo, manténlas; si no, déjalas sin ningún escrúpulo".

En el libro La Escuela de Nazaret y Casa de la Sagrada Familia recoge 43 visitas realizadas en la pequeña casa de Nazaret. Él se identifica con Desideria usando el lenguaje de los enamorados que sienten el deseo de encontrarse con frecuencia y de permanecer siempre juntos.

Quien siga esta sugerencia compartirá con José Manyanet la alegría de permanecer y descansar un momento en Nazaret para escuchar aquel silencio que habla y recuerda a un Dios humilde y enamorado de la humanidad.

Lo encontrará encarnado allí donde está presente, en cada hombre; no lo buscará en las nubes. Le parecerá volver a escuchar su voz hoy. Lo ayudará a hacerse hijo, discípulo y apóstol de la Sagrada Familia, lleno de nueva sabiduría y nuevo coraje.

martes, 3 de septiembre de 2013

Enamorado de la familia, por Card. Ricard Maria Carles

"En el nuevo santo, la Sagrada Familia de Nazaret nos ha hecho el regalo de un hombre que ha descubierto en Dios la verdad inalterable y universal, la raíz de todo avance y progreso, la fuente de la verdadera justicia y la esperanza de vida y de salvación.

Un hombre enamorado de la familia. La de Dios aquí en la tierra y la de las familias de todos los hombres. Consagrado a Dios en el sacerdocio ministerial y en la vida religiosa, buscador incansable de la verdad y belleza, hizo de su vida una dedicación absoluta a la educación como medio para llegar a la formación de familias cristianas.

Su pedagogía se fundamentó en la primacía de la fe como luz que desvela el sentido profundo de la realidad. Su metodología partió siempre del ejercicio de la caridad formando el corazón y la inteligencia de los niños y jóvenes.

El Padre Manyanet quiso que, desde los colegios y parroquias, los religiosos y religiosas, hijos e hijas de la Sagrada Familia y los seglares que colaboran con ellos, nacieran nuevas familias al abrigo de una profunda contemplación del misterio de Dios.

En el futuro san José Manyanet brilló siempre la esperanza de una sociedad mejor fundamentada en la unidad y el amor de la familia.

Texto extraído de las palabras de bienvenida del cardenal Ricard Maria Carles a los peregrinos de la canonización de José Manyanet, Roma 2004.

Fuente: José Manyanet Santo. Memoria de la Canonización. Barcelona 2006.


Una familia para las familias

Los caminos de la educación y la familia lo llevaron primero a Tremp. Dios lo destinaba a fundar una congregación religiosa con dos ramas, masculina y femenina.

Con aprobación del obispo, el 1864 había empezado a congregar a los primeros compañeros y había empezado a configurar una comunidad religiosa con sus reglas y constituciones. El día 2 de febrero de 1870, fiesta de la Presentación del Niño Jesús en el templo, fue un día clave para José Manyanet. En la pequeña capilla del colegio San José, de Tremp, consagró su vida a Dios, junto a cuatro compañeros. Al carácter de sacerdote unió la condición de "religioso". Tomó el compromiso de vivir totalmente consagrado a su vocación de servir a la familia mediante la educación, encarnando radicalmente los consejos evangélicos.

Eligió esta fecha con mucho cuidado, porque en ella intervienen todos los miembros de la familia de Nazaret. El religioso o religiosa se presenta en el templo a hacer ofrenda de su vida en la consagración, tal como Jesús fue ofrendado por su familia humana: José y María.

Con este acto se convirtió en el fundador de los "Hijos de la Sagrada Familia". Unos años más tarde, el 12 de octubre de 1874, fundó en Talarn la rama femenina, hoy conocida con el nombre de "Misioneras Hijas de la Sagrada Familia de Nazaret".

Era "una familia para las familias", como dos ramas de un mismo árbol, que abarcaba a todos los miembros de la familia: ofrecía educación cristiana, según el modelo de la Familia de Nazaret y bajo su amparo, a los hijos e hijas, futuros padres y madres de una familia regenerada según el modelo querido por Dios.

Las dos congregaciones no tardaron en instalarse en Barcelona, especialmente en los barrios de inmigración y de gente trabajadora, y de extenderse a otros lugares del principado.

Hoy trabajan en escuelas, residencias, misiones y parroquías en diversos países de Europa, América y Africa.

Aquel riachuelo de alta montaña ahora fecunda numerosos hogares con las humildes aguas de Nazaret.

Fuente: San José Mañanet, profeta de la familia, por Josep Roca (2007).